El pasado 31 de Marzo WWF, siglas de World Wildlife Fund for Nature, organizó en el mundo una jornada más de la llamada hora del planeta. La idea era apagar todas las luces a nuestro alrededor durante una hora para tomar conciencia sobre el calentamiento global. Días después una amiga me preguntó si había participado y le contesté que si, que aunque fuera un pequeño gesto, con muchos pocos podíamos lograr mucho. Ella argumentó que lo veía como algo que se quedaba en nada porque el mundo a nuestro alrededor iba a seguir actuando igual, y que aunque ella hiciera cosas como el reciclar en su casa, luego se encontraba con las pocas facilidades que se brindaban fuera de su casa para separar el material que ella había clasificado anteriormente, o, que en el caso de la energía eléctrica, seguía viendo la forma en que se derrochaba a su alrededor. Ese día no llegamos a una única conclusión, pero pude ver como el desencanto se había ganado un espacio en otro aspecto de nuestra sociedad. Llegó así al pasado sábado 14 de abril, un día que parecía estar marcado para muchos por ser el aniversario del hundimiento del Titanic. Para otros en España su significado era un poco más romántico, ese día estaba destinado a recordar La República, la bandera tricolor ondearía en algunos balcones, de hecho en el País Vasco, en San Sebastián, lo hizo en la sede de su ayuntamiento, haciendo saltar a aquella parte de la caverna mediática de derechas que vio en el hecho una osadía propia de un desafío de un partido político cuya naturaleza no es el objeto de este post y por lo cual no ahondaré en el tema. Pero ese 14 de abril del 2012 pasará a la historia en el país Ibérico porque víctima de las casualidades del destino Juan Carlos I, rey de España, se rompió la cadera mientras estaba en un viaje cazando elefantes en Botswana. El hecho en sí mismo es reprochable, en su calidad de máxima autoridad Juan Carlos se gasta 30.000 euros en un pasatiempo que consiste en matar una especie en vía en extinción mientras la crisis azota a España; de hecho el día de hoy se conoció que uno de cada cuatro personas sin empleo no cobra ninguna ayuda económica (fuente: http://www.cincodias.com/articulo/economia/parados-cobran-ayuda-economica/20120416cdscdieco_1/) . Pero la gran contradicción está en que este personaje es presidente de honor de una asociación de defensa de la naturaleza (WWF-Adena), que forma parte de WWF.
España es ya un país de contradicciones, eso no se puede negar, pero, mientras su reina se erige como una defensora de los animales que entre otras cosas apadrina burritos su rey es un defensor de escopeta al hombro. Se ha promovido una petición online en la plataforma actuable para que WWF le quite dicho cargo de honor ( http://actuable.es/peticiones/que-rey-juan-carlos-i-deje-ser-presidente-honor-de ) pero a día de hoy dicha asociación no ha hecho declaraciones sobre el hecho más allá de decir que emitirá una queda ante la casa real.
En este punto entiendo el desencanto de mi amiga. Cómo creer en iniciativas de asociaciones que son tan volubles en cuanto a aquello que se supone han de defender, o para quienes un nombre vale más que el de cualquier otra persona. El mundo está ahí para decepcionarte, y aunque seguiré pensando lo que pienso sobre el conservar y proteger a nuestros animales, el buscar no contaminar en demasía, o el cuidar los recursos que tengo a mi alcance, a mí que no me busquen para ser miembro de grupos, o para apoyarlos, cuando ellos no apoyan a lo que dicen defender.
4 comentarios:
Tienes toda la razón Spike. Cada cual debe obrar en conciencia. Sólo las buenas personas y las buenas acciones valen y hacen de ellas auténticos reyes y reinas. Las coronas y cetros de oro no sirven de nada, si no se acompañan de un corazón limpio y resplandeciente como el sol .
A veces, las buenas intenciones no bastan. Me ha gustado el post.
A veces, las buenas intenciones no bastan. Interesante post.
Hipocresía en instituciones y organizaciones...hoy todos sabemos que el rey va de cacerías, pero según parece son cosas de monarcas, como lo del nieto son cosas de niños. A WWF no le preocupa lo que haga el rey, lo que quiere es el respaldo de la corona y así vamos mal, muy mal...el presidente de honor de una asociación como esta no solo debe serlo sino parecerlo. El desencanto con la familia real no es nuevo, pero lo peor es que el desecanto se está generalizando en todas y cada una de las parcelas de la vida y eso tiene difícil solución.
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