Internet se ha convertido en
parte esencial de nuestras vidas. Podemos tomarla como una forma de
entretenimiento, de investigación, comunicación, o clasificarla del modo que
mejor se ajuste a la utilización que le demos. Como ecosistema se ha creado a
su alrededor una serie de términos o se han adaptado otros de nuestro mundo
Offline. Uno de ellos, y que puede determinar nuestro papel en ese mundo Online
es el Branding. Este término se
acuñó inicialmente en marketing se define de la siguiente manera: “Proceso de
hacer y construir una marca (en inglés, brand equity) mediante la
administración estratégica del conjunto total de activos vinculados en forma
directa o indirecta al nombre y/o símbolo
(icono)
que identifican a la marca influyendo en el valor de la marca, tanto
para el cliente como para la empresa propietaria de la marca”.
Las marcas se asociaron a un
producto o servicio, pero, con el paso del tiempo las tendencias nos llevaron a
manejarnos a nosotros mismos con dicha filosofía. Nuestro nombre pasó a ser
nuestra “Marca personal” y nuestros
actos, acciones o palabras se convirtieron en los atributos que nos ayudaban a
construirla. Todo aquello que hacemos se refleja en Internet y una simple
acción puede hacer crecer nuestra reputación
Online dándonos relevancia, o destruirla relegándonos a un segundo plano.
Corría el año 2000, la Búrbuja punto com continuaba inflándose
y todo el mundo quería subirse en el tren de Internet. La especulación era
grande, había gran cantidad de capital de riesgo en el mercado y las acciones
no paraban de crecer. El 3 de diciembre de ese año se emite en la cadena Fox un
episodio de Los Simpsons que da la
idea a este artículo. El episodio en cuestión, titulado “The Computer wore menace shoes” (Amenaza informática en español) tiene como inicio de su trama la
entrada de Homer en el mundo de Internet mediante la creación de su página
personal en la red.
Esta historia nos muestra una de
las características de esa época, ese pensamiento que decía que había que estar
en Internet, no importaba cómo, lo importante era tener un espacio en la red.
Homer hizo lo que muchos en ese momento, crear un espacio robando contenidos de
otros, llenándolo de gifs animados e imágenes que resultaran graciosas aunque
el resultado fuera desastroso, de hecho puede verse en este vídeo http://www.youtube.com/watch?v=N7otDLzQCug&feature=related
. Han pasado 12 años desde ese momento y aún encontramos en Internet espacios
así, aunque por fortuna cada vez son menos. No llegan al punto de ser solamente
una colección de animaciones en pantalla pero si mantienen esa esencia de
copiar lo que se encuentran en otras y pegarlo en sus propios sitios. Esta
práctica tiene sus días contados con la llegada de la denominada “Web Semántica”. Pero, retomando el hilo
del artículo, en dicho episodio ya se hizo referencia a ello aunque de manera
indirecta. Cuando Homer se lamenta por no tener visitas en su página Web Lisa
le dice que lo está haciendo todo mal, que la gente no vendrá a ella a menos
que le ofrezca un contenido que les resulte interesante. El problema está en
definir lo que es un contenido interesante, cosa que nuestro protagonista
resuelve al saber que a la gente le mueven los cotilleos aunque no se molesten
en constatar si son ciertos o falsos. Homer inicia así la publicación de todo
tipo de rumores pero para autoprotegerse se da a conocer como un personaje
anónimo llamado “Mr. X”. Nos encontramos así ante lo que podría ser una de las
primeras Marcas del mundo Internet, pese a que se trate de un personaje de
ficción. La popularidad de “Mr. X”
creció como la espuma a pesar de no contar con medios que nos son tan
afines actualmente como las redes sociales. La filosofía es la misma que conocemos:
“La gente quiere escuchar, sólo debemos
saber que quieren oír y dárselo”.
Es eso lo que tenemos que hacer seamos
una persona o una Organización. Pero hay otro punto de gran importancia que se
pone en evidencia aquí. Homer Simpson hizo lo que años después haría Wikileaks,
aunque sus informaciones fueran falsas, pero, Mr. X era una persona, y esto
hacia que sus lectores lo sintieran cercanos a ellos y por tanto con mayor
predisposición a seguirlo y creerle. Para construir nuestra reputación en la red
es importante tener esa cercanía con nuestro público. Las personas no quieren
interactuar con máquinas, no es de su gusto, o sino pregúntese, ¿Cuántas veces
ha querido colgar el teléfono cuando ha llamado a una línea de atención al
cliente y le contesta una máquina? En Internet es igual, buscamos personas con
quienes interactuar, conocer sus puntos de vista, compartir con ellos, aprender
de ellos. Esto es lo que obtenían los lectores de Mr. X, o, llamándolo de otra
forma, de Homer Simpson.
Construir una Reputación Online
es una labor de mucho trabajo, no se hace una sola vez y se mantiene así, es un
trabajo repetitivo que evoluciona o se alimenta de todo aquello que hagamos en
la red. Siguiendo las enseñanzas de Mr. X (Homer Simpson) podemos concluir que
para tener una buena marca y seguimiento hay que tener en cuenta los siguientes
consejos.
- No se trata de tomar contenidos de otros y copiarlos tal cual. Debemos generar nuestra propia información.
- Aunque el aspecto visual no lo es todo debemos tener páginas amigables, agradables a la vista para los lectores. Si los contenidos son interesantes pero su presentación no lo es el público no lo consumirá.
- Aunque nuestra marca sea la de una Organización debemos recordar que interactuamos con personas y por tanto actuar como tal, hablar como tal.
- Debemos tener en cuenta lo que la gente quiere, si les damos aquello que buscan vendrán a nosotros.
- Y, como punto final, a diferencia Mr. X tenemos que decir la verdad, constatar la información que damos, no simplemente guiarnos por rumores o lanzar bulos. Si las personas ven que mentimos, y con los medios actuales es cada vez más fácil de descubrirlo, terminaran por abandonarnos.



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