En los años 40 la generación más joven del jazz, sobre todo Parker y Gillespie, optaron por reírse abiertamente de las normas. La respuesta de Gillespie al aburrimiento de la rutina del swing fue tocar a un ritmo furioso y llenar el breve solo que se le concedía en la orquesta con tantas ideas armónicas y melódicas como podía. Así nació el Bebop, y de eso va este blog, un sitio donde las reglas se aparcan para dar mi punto de vista particular.
