Cuando pensamos en deporte no podemos evitar la idea de
ganar o perder. Todo aquel que lo practica lo hace con la idea de ganar algo en
algún sentido. Esto gana protagonismo cuando se trata del deporte de élite. Toda
actividad deportiva a nivel profesional busca que quien la practique llegue a
lo más alto, dejando de lado el “lo importante es participar” porque quien está
en lo más alto es el más admirado y por tanto quien más ingresos tendrá, y,
seamos sinceros, a nadie le gustan los perdedores. Es de aquí de donde parte la
premisa de este post, centrándolo en un deporte en particular, el fútbol, o
soccer, como es conocido en algunos países. Dicho deporte cuenta con una gran
cantidad de adeptos cada cual autoproclamándose más experto que los demás, y,
aunque dista mucho de ser una ciencia exacta si ha surgido una duda en mí: ¿Cómo
definir lo que es el jugar bien al fútbol, o qué características se han de
tener para decir que se es el mejor del mundo haciéndolo?
Se jugó ayer un partido entre los que los entendidos
proclaman como los mejores equipos del mundo en la actualidad, cada uno con un
estilo definido que llevó a que ganará el Real Madrid. Como siempre antes de
este encuentro hubo tertulias en todos los medios pronosticando cuál sería el
resultado del que cada vez que se juega es llamado “El partido del siglo”.
Tertulianos a favor de uno u otro equipo se sentaron a gritar a los cuatro
vientos que el suyo era el mejor mientras que su contrario no podría superarlo
por mucho que se esforzara.
Aquellos del que han proclamado “el mejor equipo del mundo”,
el Barcelona FC no se cansan de repetir aquello que han defendido durante los últimos
3 años, que su equipo toca el balón, marea al contrario y que por eso es el “Fútbol
total”. Todo eso es una idea muy romántica, que está bien cuando al hacerlo se
consigue llegar al área rival y marcar, que al final es el objetivo del juego.
Pero, ¿si sólo se consigue pasar el balón de un costado a otro sin sacar rédito
a ello de qué sirve? El “Fútbol total” pierde su vistosidad cuando se piensa en
que sólo es efectivo en algunos casos pero que no permite planes B en el caso
de que el rival logre contrarrestarlo. De hecho ese Barcelona del “fútbol total”
peca de ser un equipo que pretende ganar partidos sin contar con delanteros,
que en este deporte son esenciales, y que además flaquea en su parte defensiva.
En deportes como el Baloncesto la defensa es decisiva, antes de pensar en
atacar es esencial evitar que tu contrario lo haga. Se construyen estrategias
basadas en ello. Pero esos románticos del fútbol prefieren crear mundos
paralelos donde dicen que el defenderse es cosa de cobardes, y que un equipo
que busque defenderse no juega bien. Y la mentira se repite tantas veces por
convertirse en una verdad.
Otra de las mentiras que han intentado vender es que el juego
debe basarse en pases cortos que partan del portero, pase por casi todos los
jugadores, y terminen en el área rival, consiguiendo así que haya situaciones tan
absurdas como el que veamos que los jugadores prácticamente tienen miedo de
tirar a portería y buscan meterse tras la línea de gol con el balón en sus píes.
Y, terminando esta idea, gritan a los cuatro vientos que su
equipo es el mejor del mundo porque tiene al mejor jugador del mundo. Pero, ¿no
se supone que el fútbol es un deporte de equipo?, ¿para ser el mejor no hay que
estar por encima del juego individual de uno de sus componentes y tener
distintas opciones dentro de sus componentes? No eres el mejor cuando al ser
bloqueado uno de tus componentes no eres capaz de encontrar otras formas para
sobreponerte.
De otro lado se tiene juegos como el del Real Madrid. Dentro
de sus armas está la forma como busca defenderse, y la capacidad goleadora de
sus delanteros. Eso no se puede negar, pero a pesar de ello también tiene sus
fallos. Este equipo también tiene momentos en que luce espeso, por pasajes no
logra conectar como equipo y tiene jugadores que al no adaptarse a sus
funciones en el campo terminan costándole partidos. Este conjunto, partidario
de la idea de que tener a los jugadores más caros del mercado construye un
equipo mejor también termina dejando de lado el factor “equipo”. Este fenómeno
se ha visto en otros sitios donde petrodólares fichan jugadores pero no ganan títulos.
Así que lo que queda claro es que en el fútbol los nombres no lo son todo, se
puede ser mejor en lo individual, pero, sin compenetración no hay nada.
Otro punto débil de equipos como el Real Madrid es la poca
gestión que tiene del factor psicológico. Esta escuadra no sabe manejar la
ansiedad o la presión que le puede suponer el no conseguir un marcador
favorable en medio de un juego. ¿Cuándo no hay equilibrio entre la mente y el
cuerpo cómo se puede decir que se es el mejor?
He usado estos dos equipos por aquello que se han
clasificado para exponer mi idea. El fútbol no es una ciencia exacta, pero
tampoco es una novela romántica donde se deban vender historias o ideas color
de rosa para defender lo indefendible, o para no tener que aceptar la verdad. Éste
es un deporte donde lo que importa es ganar usando las “armas” o estrategias
con que se cuenta. Hay que saber evolucionar e improvisar. No por ser mejor una
vez se será mejor todo el tiempo, y, quien se duerme en su lecho de rosas
termina pinchado por las espinas. Mi visión personas es que el mejor es el que
gana, quien tiene equilibrio y se conoce tan bien como para saberlo hacer. Quien
es inteligente para saber que armas necesita para vencer y las escoge o usa en
el momento justo. Eso sí, hay que tener un detalle en cuenta en esta observación.
La victoria debe obtenerse por méritos propios, en el campo, aunque haya muchos
casos de quienes no lo han hecho así pero han osado llamarse los mejores, o la
cuna de los mejores jugadores del mundo.



1 comentario:
Algunos confunden los medios con los fines. Lo que todos buscan es ganar. Evidentemente jugando bien es más fácil ganar. Es muy sencillo, si puedes jugar bien, jugarás bien por que tienes más posibilidades de ganar. Pero si no puedes jugar bien (por que el rival es muy bueno, por que tu plantilla es pésima, por que no tienes el día) hay que buscar otros medios (minimizar al contrario, sacar el máximo partido a tus limitadas virtudes, etc..). Es genial ser el mejor y ganar, pero lo sublime es no serlo y a pesar de eso ganar...
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